Tratar el miedo a la muerte con nuestros hijos/as

De bajada al antiguo colegio de mis hijos pasaba por el cementerio de la entrada de Tarragona. Conforme se fueron haciendo mayores fueron preguntando sobre qué había en los cuadrados, qué pasaba cuando estás allí, si nuestros familiares que han muerto estaban allí, etc. Poco a poco y siendo una familia no creyente, pero siempre manifestando nuestro respeto hacia todas las religiones y explicándoles todas, puesto que es conocimiento, es cultura y independientemente de lo que nosotros creamos y nuestros ideales, debemos informar a nuestros hijos/as, que ellos decidan en un futuro y sean libres en escoger el camino que quieran, sea el ideológico, el político, el religioso… les explicaba la verdad, poco a poco, de forma breve, las formas de despedir a una persona, entierro o incineración, que había dentro de los cuadrados, cajas fúnebres con los cuerpos de la gente que ha fallecido, que cada uno escoge que quiere hacer…y que cuando uno se muere, nosotros creemos que no hay nada más, los cristianos creen que se va al cielo y otras religiones como la budista, cree que las personas se reencarnan en otras personas, es decir, vuelven a nacer en otra persona. Pero siempre están presentes en nuestros recuerdos, en nuestros corazones.

Todo parecía ir bien sobre el tema, yo no lo sacaba y lo trataba cuando lo sacaban, con total naturalidad.

Pero esta semana, de repente mi hijo de 7 años empezó a preguntarme con angustia y llorando de repente, ¿Qué pasa cuando mueres?, le volví a explicar lo mismo de forma breve, en la vida nacemos, crecemos, vivimos felices, tenemos familia y cuando nos hacemos viejecitos o a veces se pone enferma una persona pues se muere. Pero que él no tenía que preocuparse que la gente hoy en día vive más de 100 años. Que no debía preocuparse, que no iba a estar sólo. Que tenía que ser feliz.

No fue suficiente esta vez, no dejaba de llorar, angustiado, diciendo que no se le iba de la cabeza esa idea y le ha durado y estamos en ello, pero ese día en concreto lloraba constantemente porque le venía a la cabeza, concretamente la idea de que no quiere morirse.

Normalmente, los niños/as tienen miedo de perder a su padre o madre, o sus abuelos y hasta los 5/7 años depende de la madurez del niño/a creen en la muerte como algo reversible. A partir de los 7 en adelante se dan cuenta de que morirse es irreversible. Y fue en el caso de mi hijo como un clic en su cabeza sobre el tema que le creó esa angustia.

Solo hacía que abrazarlo, decirle que nunca estará solo, que no le pasa nada, que tiene que ser feliz y que no piense, que cuando le venga el temor a la cabeza piense en otra cosa, que me lo diga y hablamos, pero que se olvide.

Va mejorando, ahora cuando me dice pienso en eso, le quito importancia y le digo que no piense en esas cosas que le quedan muchísimos años de ser feliz y vivir. Le enseñé mucha gente famosa con muchos años haciendo cosas que por estereotipos consideramos que por edad no se puede hacer. Eso le calmó bastante.

No obstante lo consulté con mi amiga y gran profesional en neuropsicología Edna Rius, para que me diera consejos sobre como actuar ante este caso en concreto.

Al final adjuntaré un vídeo sobre el tema de un experto que me recomendó para tratar el tema.

En casa des del inicio del Covid-19 no ponemos la televisión porque es un bombardeo constante de cifras de muertos, de noticias que no aportan positividad y que día a día van afectando al estado anímico de mayores y de niños/as.

Creemos que no les afecta, pero entre ellos/as hablan en el colegio, se dan cuenta de todo, las medidas y los protocolos les generan temores, también les está afectando. Estaría bien que una horita a la semana en el colegio hablaran de como se sienten, que les preocupa, que piensan y transmitir optimismo, positividad, tranquilidad y reforzar su estado anímico. También desde casa.

Estemos atentos porque nos necesitan, no lo dicen o sí, pero les está pasando factura como a nosotros los mayores. Nos dan muchas esperanzas que pronto todo estará como siempre, y se les hace eterno. No bajemos la guardia y tratemos estos temas que son tabú en nuestra sociedad y menos normalizados que en otras culturas. Protegerlos no les favorece, pero debemos tener recursos y saber como afrontar estas situaciones y que debemos decirles según edad y madurez del niño/a, teniendo en cuenta la situación actual.

En caso de persistir la angustia y la situación hay que recurrir a un profesional para no cronificar la angustia y el problema.

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